Blanca Doris Burgos:
“Nosotras no somos empleadas del ICBF, somos beneficiarias”
“Nosotras no somos empleadas del ICBF, somos beneficiarias”
Debido al proyecto que está próximo a terminarse entre madres comunitarias e ICBF, Blanca Doris Burgos, miembro de la Asociación El Mudo del Mañana en Engativá, habla acerca del futuro de los hogares comunitarios, los niños a quienes benefician y los aportes del ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar) a este programa.
El pasado mes de Agosto en una reunión zonal, el ICBF anunció a las Madres Comunitarias de Engativá, un posible final en 2012 para el beneficio que este les brinda en subsidios, situación que desde ya causa preocupación en estas mujeres.
“ya no pueden existir Jardines de garaje, el decreto 1860 del Ministerio de Educación exige que a nivel distrital los jardines tienen que ser agrupados, es decir, en casas o edificios de uso exclusivo para este oficio, pero sigue funcionando la misma modalidad bajo los lineamientos del ICBF” dice Burgos tras preguntarle acerca del futuro de la Asociación El Mundo del Mañana.
De las 21 Madres comunitarias que hacen parte de la organización, solo 10 se “agruparan” para formar los respectivos jardines, porque son las únicas con el perfil y el título profesional o técnico en educación preescolar, y la experiencia con niños, asegura Doris Burgos, explicando los requisitos del Ministerio de Educación para que estas mujeres tengan la oportunidad de seguir laborando como independientes después de una posible finalización del subsidio que ellas reciben.
La Licenciada Burgos señala como desventajas el hecho de tener que conseguir un lugar a donde trasladar su jardín, el dinero para comprar una casa o pagar un arriendo y el costo del transporte, pues de antemano, se sabe que las Madres Comunitarias trabajan desde sus casas y que lo poco que reciben cubre gastos en servicios públicos, mantenimiento y aseo del lugar donde cuidan a los niños.
Según ella: “nosotras desde nuestras casas tenemos todo a la mano, pero en cuanto a organización, los niños estarán mejor distribuidos” resaltando lo bueno que puede traer una agrupación entre Madres comunitarias, ya que a diferencia de tener a los menores juntos en un solo salón, el proyecto requiere de la división de grupos por edad, es decir, la creación de sala cuna, párvulos, pre jardín y jardín.
Ante una posible reubicación de los jardines que manejan estas Madres Comunitarias y que benefician a cerca de 280 niños de estratos 1 y 2, en el noroccidente de Bogotá, Doris Burgos piensa desde ahora en las entidades o fundaciones que puedan subsidiar los costos que conlleva mantener un recinto educativo, para niños entre los 2 y 6 años de edad; “nosotras no somos empleadas del ICBF, somos beneficiarias, lo que recibimos por parte de esa entidad es la ayuda en comida para los niños y un subsidio de 333.000 pesos, como incentivo por el trabajo y el servicio que les prestamos a ellos ”.
Finalmente, esta mujer de 47 años, profesora del Jardín Infantil Sentir para Convivir, destaca los beneficios que recibe por parte de distintas entidades, como descuentos en el acueducto y en el valor de las matriculas de instituciones universitarias como la panamericana o Minuto de Dios, por el hecho de ser una Madre comunitaria, pues según ella: “usted sabe, para ellos Madre Comunitaria es igual al ICBF”.
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